

En la vivienda predominan las líneas limpias y volúmenes claros, lo que aporta sencillez y austeridad formal propio de la arquitectura racional que busca la funcionalidad. Además, la vivienda busca pasar desapercibida e invisibilizarse en este paisaje horizontal y abierto en el que se sitúa.
La sencillez constructiva se debe en gran parte a que la vivienda se construye con poco dinero y a la economía de medios.


Se utiliza por tanto una arquitectura discreta que no molesta ni rompe el entorno, es decir, que se entiende la casa como una piedra más dentro del paisaje, pegándose a tierra sin llamar la atención. Por tanto, utiliza tonos naturales y claros, con una decoración ausente o mínima para integrarse con el entorno rocoso.


